**Titular: Escasez mundial de medicamentos para TDAH: qué impacto puede tener en Argentina**
**Fuente: Redacción Médica – https://www.redaccionmedica.com/secciones/psiquiatria/psiquiatria-preve-un-2025-dificil-ante-la-escasez-de-farmacos-de-tdah-6619**
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Me acordé de Thiago, un pibe de 9 años que veía los viernes. Cada semana era lo mismo: llegaba la mamá agotada, con el informe de la maestra diciendo ‘no presta atención, molesta, parece que estuviera en otra’. Un día, en vez de pedirle que se sentara derecho y mirara el pizarrón, le di un tablerito visual con tres casilleros: mochila lista, tarea anotada, abrigo puesto. Nada más. Tres cosas. A la semana siguiente, la seño me dijo que Thiago había entregado la tarea dos días seguidos. No era magia. Era bajar el cambio y poner el foco afuera, no en el pibe. ¿Y si el problema no es el chico? Muchas veces, es el molde.
Hoy me llegó la noticia y me preocupó. La Agencia Española de Medicamentos (Aemps) anunció una inminente escasez de fármacos con metilfenidato de liberación prolongada, los comprimidos que muchos chicos y adultos usan a diario para el TDAH. La psiquiatría española ya prevé un año difícil para los pacientes. ¿Y acá? Mirá, Argentina importa principios activos y medicamentos similares. Si el mundo entero se queda sin stock, es ingenuo pensar que a nosotros no nos va a tocar. El acceso al tratamiento, que ya es una carrera de obstáculos, puede volverse una odisea.
La pregunta que todos se hacen es: ¿qué hago si no consigo la medicación de mi hijo? Primero, respirar. No te asustes ni cambies nada por tu cuenta. Esto no es un consejo médico, es una alerta para que te muevas con tiempo. Hablá con el neurólogo o psiquiatra de tu hijo y preguntale si hay alternativas, si puede recetar otra presentación o si hay stock en otras obras sociales. Segundo, no dejes de lado lo que sí depende de vos: la estructura. Cuando la medicación falla o falta, lo único que sostiene al chico es el entorno. Y ahí entramos nosotros.
Te dejo tres pasos directos, desde mi ángulo de psicopedagoga cordobesa:
1. **Ajustá las expectativas.** Si el pibe está sin medicación, no le pidas lo mismo que cuando la toma. Bajá la exigencia, dividí las tareas en partes más chicas. Una cosa a la vez, que alcanza.
2. **Armá un plan B en la escuela.** Hablá con la maestra y explicá la situación. Que sepa que el chico puede estar más disperso y que necesita consignas cortas y claras. No es ‘vago’, es que el contexto cambió.
3. **Cuidá el sueño y la alimentación.** No es magia, pero un chico descansado y sin picos de azúcar rinde mejor. Es lo único que podemos controlar mientras tanto.
Y ahora, las preguntas que me llegan siempre:
¿Qué es el metilfenidato?
Es un fármaco estimulante que se usa para tratar el TDAH. Ayuda a mejorar la atención y a controlar la impulsividad. No es una pastilla de la inteligencia, es una herramienta que ordena el cerebro para que el chico pueda usar sus capacidades.
¿Mi hijo se va a volver adicto?
No. Cuando se usa bajo supervisión médica y en la dosis correcta, el riesgo de adicción es muy bajo. Lo que sí puede generar es dependencia si se usa mal o sin control. Por eso siempre tiene que estar indicado por un profesional.
¿Puedo dejar de darle la medicación por mi cuenta?
No. Nunca. Suspender de golpe puede tener efectos rebote y empeorar los síntomas. Si hay un problema de stock, hablá con el médico para que te indique cómo proceder. No tomes decisiones solo.
¿La escuela puede obligar a mi hijo a tomar la medicación?
No. La escuela no puede exigir ningún tratamiento médico. Lo que sí puede y debe hacer es adaptar las estrategias pedagógicas para que el chico aprenda. Si te presionan, recordá que la ley está de tu lado.
¿Qué hago si no consigo el medicamento en la farmacia?
Pedile al médico que te dé una receta con el nombre genérico y preguntá en varias farmacias. También podés consultar en tu obra social o prepaga si tienen stock propio. Y avisale al médico de cabecera para que registre el faltante.
**Una herramienta para hoy:** Armá un ‘tablero de emergencia’ en casa. Una cartulina con tres columnas: ‘Hoy tengo que’, ‘Puedo pedir ayuda’, ‘Me relaja’. Que el chico lo complete con dibujos o palabras. Cuando falte la medicación, ese tablero va a ser su ancla. Y la tuya también. Porque ante la incertidumbre, lo único que nos queda es sostener el entorno. El que no encaja en el molde, capaz que el molde está mal. Y nosotros podemos cambiarlo.
*Ana Belén Rossi, psicopedagoga especializada en TDAH. Este contenido es informativo y no reemplaza la consulta médica. Ante cualquier duda, consultá a tu profesional de confianza.*
