Por Ana Belén Rossi, psicopedagoga especializada en TDAH
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Me acuerdo de Thiago, un pibe de 8 años que llegó a mi consultorio con un legajo que pesaba más que su mochila. “No presta atención”, “molesta en clase”, “podría rendir mucho más si se esforzara”. La seño estaba agotada, la mamá al borde del llanto, y Thiago… Thiago había decidido que era “tonto”. Eso me partió el corazón.
Resulta que Thiago no era tonto. Era un pibe con TDAH que necesitaba que le hablaran distinto, que le dieran consignas más cortas y que le permitieran moverse cada tanto. Cuando ajustamos el entorno —no al revés—, el mismo nene que “no podía” empezó a leer en voz alta, a levantar la mano, a llegar al final de la tarde con una sonrisa.
Guardo una carpeta de mi maestra de tercer grado, la señora Marta, ya fallecida. Tenía fichas de alumnos “difíciles” que ella veía brillantes. Su frase me acompaña siempre: “El que no encaja en el molde, capaz que el molde está mal.” Cuando dudo, releo esas fichas y me pregunto qué habría visto ella.
Por eso, cuando leí la noticia de la aprobación de Simtriyo en Estados Unidos, pensé en Thiago. Y en todos los Thiagos que vienen a mi consultorio con la etiqueta de “vago” pegada en la frente.
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La noticia: un nuevo mecanismo de acción
La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA) aprobó ‘Simtriyo’ (centanafadina), un nuevo medicamento para el TDAH que actúa con un mecanismo de acción innovador, disponible para adultos y niños a partir de 6 años. Es el primero de su clase en recibir luz verde, según informó Diario Médico en su sitio web.
¿Qué significa esto? Que hay una opción terapéutica que no existía antes. Que la ciencia sigue buscando respuestas para una condición que afecta a millones de personas en el mundo. Y que, aunque esto es una noticia internacional, acá en Argentina nos interesa porque marca una tendencia: cada vez hay más herramientas para abordar el TDAH.
Dato verificable: la aprobación es de la FDA, la agencia reguladora de Estados Unidos. En nuestro país, la ANMAT evalúa fármacos similares. O sea: esto no significa que mañana esté en las farmacias de Córdoba, pero sí que el mundo está avanzando en opciones terapéuticas.
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La pregunta que todos se hacen
“¿Entonces, mi hijo necesita medicación?”
Mirá, te voy a ser honesta: esa pregunta no tiene una respuesta única. El TDAH se diagnostica y se trata con un profesional —neurólogo, psiquiatra o psicólogo—, y la medicación es una herramienta más, no la única. Lo que sí te digo es que esta noticia amplía el abanico de posibilidades, y eso siempre es bueno.
Pero acá viene la parte que no viene en los folletos: ninguna pastilla reemplaza la adaptación del entorno. Podés tener el mejor tratamiento del mundo, pero si la escuela no entiende las necesidades del pibe, si la seño lo reta cada cinco minutos, si en casa lo tratan de vago… el tratamiento no alcanza.
¿Y si el problema no es el chico? ¿Y si el problema es que le estamos pidiendo a un pez que trepe un árbol?
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Cómo hablar con la seño sin que lo etiqueten
Esta es la pregunta que más me hacen las familias. “Ana, ¿cómo hago para que la seño entienda sin que lo ponga en el lugar de ‘el problemático’?”
Bajemos un cambio y vamos por partes. Acá van cinco pasos que funcionan:
1. Pedí una reunión con tiempo, no en el apuro
Nada de hablar en la puerta del aula mientras suena el timbre. Pedí una reunión formal, con la seño y, si podés, con el equipo directivo. Llegá con tiempo, con anotaciones, con calma. La idea es que sea un diálogo, no un descargo.
2. Empezá por lo que el chico SÍ puede hacer
En lugar de arrancar con “tiene TDAH y no para de moverse”, empezá con “mira, a mi hijo le cuesta quedarse quieto, pero es increíble dibujando”. La seño necesita ver al pibe completo, no solo el diagnóstico. Contale qué le gusta, qué lo motiva, cómo aprende mejor.
3. Traé estrategias concretas, no solo el diagnóstico
Esto es clave. No vayas con el papel del neurólogo y nada más. Llevá propuestas: “¿Podemos probar que se siente adelante?”, “¿Le podés dar las consignas de a una por vez?”, “¿Podemos usar un tablerito visual para que sepa qué viene después?”. La seño va a recibir mucho mejor a una mamá que propone que a una que exige.
4. Preguntale qué ve ella
La seño pasa muchas horas con tu hijo. Tiene información valiosa. Preguntale: “¿En qué momentos lo ves más atento?”, “¿Qué actividades le cuestan más?”. Escuchá sin ponerte a la defensiva. A veces dice cosas que duelen, pero necesitamos escucharlas para poder ayudar.
5. Proponé un plan de seguimiento
No termines la reunión con un “bueno, gracias”. Proponé: “¿Nos juntamos en un mes para ver cómo viene?”. Así la seño sabe que vas a acompañar, que no la dejás sola con el problema. Y si algo no funciona, se ajusta sobre la marcha.
Una cosa a la vez, que alcanza. No pretendas cambiar todo el sistema educativo en una reunión. Empezá por una estrategia, probala, evaluala.
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Lo que la seño necesita saber (y nadie le dice)
La seño no es mala persona. La seño está sobrecargada, con treinta pibes en el aula, con programas que cumplir y con pocas herramientas para la diversidad. Cuando dice “es un vago”, no lo dice con maldad: lo dice porque no tiene otra explicación.
Por eso, cuando hables con ella, no vayas a pelear. Andá a construir. Y si la seño no quiere escuchar, buscá apoyo en la dirección, en el equipo de orientación escolar, en la psicopedagoga del colegio. No estás sola en esto.
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Preguntas de la gente
¿Cómo sé si mi hijo tiene TDAH o es solo inquietud normal?
Esa es una pregunta que solo puede responder un profesional. El TDAH tiene criterios específicos: inatención, hiperactividad e impulsividad que se presentan en más de un ámbito (casa, escuela, club) y que afectan la vida cotidiana. Si te preocupa, consultá con un neurólogo infantil, psiquiatra o psicólogo. No te autodiagnostiques ni diagnostiques a tu hijo con información de internet.
¿La medicación es la única solución?
No. La medicación es una herramienta, y para muchos chicos es muy útil, pero no es la única. Las estrategias pedagógicas, la adaptación del entorno, el acompañamiento emocional y el trabajo con la familia son igual de importantes. Lo ideal es un abordaje integral, que combine lo que cada profesional indique con cambios concretos en la casa y en la escuela.
¿Qué hago si la seño no quiere adaptar nada?
Primero, respirá. Después, buscá apoyo en el equipo directivo o en el gabinete psicopedagógico de la escuela. Si no hay respuesta, existen derechos: la Ley de Educación Nacional y la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad amparan la inclusión. Pero antes de ir por la vía legal, intentá el diálogo. Muchas veces la resistencia es miedo a no saber cómo hacer.
¿Le digo a mi hijo que tiene TDAH?
Sí, pero con palabras que pueda entender. No es “tenés una enfermedad”, es “tu cerebro funciona distinto y eso tiene cosas buenas y cosas que nos cuestan”. Un chico que sabe qué le pasa se siente menos culpable. El que no sabe, se inventa explicaciones: “soy tonto”, “soy malo”. Eso es mucho peor.
¿Esta nueva medicación aprobada en EE.UU. va a llegar a Argentina?
No lo sé con certeza. Lo que sé es que la ANMAT evalúa fármacos similares y que este tipo de aprobaciones internacionales suelen abrir camino. Pero los tiempos de aprobación y disponibilidad en nuestro país son variables. Lo importante es que esta noticia confirma que hay investigación y desarrollo en este campo, y eso es esperanzador.
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Una herramienta para hoy
Te dejo una técnica concreta, aplicable esta misma semana:
El tablerito visual de la tarde. En una cartulina o pizarrón chico, dibujá la secuencia de la tarde: merienda, tarea, baño, juego libre, cena. Usá dibujos simples o fotos. Pegalo en la heladera o en la pared de su cuarto. Cada vez que termine una actividad, que el chico tache o mueva un imán.
¿Por qué funciona? Porque el chico con TDAH vive en el presente. El “después” no existe para él. Ver la secuencia dibujada le da estructura, le baja la ansiedad y le permite anticipar. Y a vos te evita repetir veinte veces “¡apurate que hay que bañarse!”.
Una cosa a la vez, que alcanza. Probala esta semana y contame cómo te fue.
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Nota: Este contenido es informativo y NO reemplaza la consulta médica. No indiques dosis ni tratamientos. Ante cualquier duda o síntoma, consultá a tu médico o profesional de la salud. El TDAH lo diagnostica y trata un profesional (neurólogo, psiquiatra o psicólogo); no sugerimos diagnósticos.
Fuente consultada: Diario Médico — FDA aprueba ‘Simtriyo’, el primer fármaco de su clase para el TDAH en adultos y niños desde los 6 años
