¿Cómo saber si mi hija tiene TDAH o dislexia?
Mirá, esta es la pregunta que me hice durante un año y medio mientras veía a mi hijo Lucas romper hojas de carpeta porque no podía entender por qué la letra ‘b’ y la ‘d’ se le mezclaban. Un artículo reciente de la Revista Portales Médicos (fuente) explica que las niñas con TDAH tienden a manifestar menos hiperactividad evidente y presentan con mayor frecuencia síntomas de inatención. Eso las hace pasar desapercibidas. En Argentina, muchas llegan a la adolescencia sin diagnóstico, pensando que son ‘distraídas’ o ‘vagas’.
¿Cuál es la diferencia clave entre TDAH y dislexia en la lectoescritura?
Te lo pongo simple: la dislexia es un problema específico para decodificar letras y sonidos. El TDAH, en cambio, afecta la atención sostenida. Un chico con TDAH puede leer bien una palabra, pero pierde el renglón porque su atención saltó a otro lado. Con mi hijo, me pasó: leía ‘casa’ perfecto, pero cuando llegaba al final de la oración ya no recordaba qué había leído al principio. No era que no supiera leer: era que su cerebro se iba a la velocidad de la luz.
¿Qué señales específicas debería observar en mi hija?
Fijate esto: si tu hija se salta líneas al leer, confunde letras similares (p/q, b/d) pero puede explicarte el cuento si se lo leés vos, probablemente el problema sea atencional. Si en cambio no logra asociar el sonido con la letra aunque esté concentrada, hay que pensar en dislexia. El dato clave del artículo es que las nenas con TDAH suelen ser más silenciosas: no molestan en clase, simplemente se pierden. En mi experiencia, lo que más ayudó fue pedirle a la maestra que me dijera no solo ‘se distrae’, sino ‘cómo se distrae’.
¿Cómo puedo diferenciarlo en casa sin ser especialista?
Hacé esta prueba simple: sentate con tu hija a leer un texto corto. Si se para, se mueve, pide agua cada dos minutos, y al final no recuerda nada, es más probable que sea TDAH. Si se queda quieta, concentrada, pero al leer dice ‘pato’ donde dice ‘pacto’, ahí hay que mirar la dislexia. Igual, ojo: pueden coexistir. A Lucas le diagnosticaron TDAH primero, y recién después descubrimos que también tenía dislexia. No te apures a etiquetar, pero no te quedes esperando.
¿Qué hago si sospecho que mi hija tiene una de las dos?
Primero: respirá. Esto se transita. Segundo: no le digas a tu hija que ‘no se esfuerza’. Los chicos con TDAH se esfuerzan el triple para lograr la mitad. Tercero: buscá una neuropediatra o una psicopedagoga que haga evaluación específica. En Argentina, las obras sociales cubren estas consultas, pero los tiempos de espera pueden ser largos. Mientras tanto, grabá con el celular a tu hija leyendo: mostrale eso al profesional. A mí me sirvió más que cualquier relato mío.
¿Puede el TDAH confundirse con dislexia en los primeros años de escuela?
Todo el tiempo. Y es un lío. Porque un nene con TDAH no atendió cuando explicaron las letras, entonces no las aprendió bien. Parece dislexia, pero es falta de registro. La diferencia está en la consistencia: si un día lee bien y al otro no, si se equivoca más cuando está cansada o ansiosa, apuntá al TDAH. Si el error es siempre el mismo, sin importar el momento del día, pensá en dislexia. No estás roto, y tu hijo tampoco: solo necesitás la lupa correcta para mirar.
**No estás solo**
Hoy alcanza con lo que pudiste. Si llegaste hasta acá googleando a las dos de la madrugada mientras tu hija duerme, ya hiciste más de lo que creés. El diagnóstico no rompe al chico: a veces lo explica. Y vos, mamá, papá, no sos el problema. Sos el que está buscando respuestas. Eso ya es un montón.
