**Titular: No hay evidencia clara de que el paracetamol en el embarazo cause TDAH o autismo, según dos grandes revisiones**
**Fuente: Infobae / HealthDay News** – [https://www.infobae.com/salud/2025/11/13/no-hay-un-vinculo-claro-entre-el-acetaminofen-y-el-autismo-o-el-tdah-segun-las-principales-revisiones/](https://www.infobae.com/salud/2025/11/13/no-hay-un-vinculo-claro-entre-el-acetaminofen-y-el-autismo-o-el-tdah-segun-las-principales-revisiones/)
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**Por Ana Belén Rossi, psicopedagoga (Córdoba)**
Tengo una carpeta, vieja y gastada, que me regaló la seño Marta antes de irse. Está llena de fichas de alumnos que ella llamaba ‘los difíciles’. En cada una, una anotación distinta: ‘No se queda quieto, pero armó la maqueta del sistema solar en dos tardes’. ‘Habla cuando no debe, pero le dicta cuentos a sus compañeros en el recreo’. Ella veía brillantes a los que el resto veía como un problema. Y yo, cuando dudo, la abro y me pregunto: ¿qué habría visto ella acá?
Hace unos meses, en mi consultorio de Córdoba capital, recibí a una mamá deshecha. Tenía en el celular una captura de un foro donde se aseguraba que el paracetamol que había tomado para la fiebre durante el embarazo había ‘causado’ el TDAH de su hijo de siete años. Lloraba pidiendo perdón. Me acuerdo que le dije: ‘Bajemos un cambio y vamos por partes’. Porque esa culpa, esa angustia, es tan dañina como cualquier fiebre mal cuidada.
Por eso, cuando leí la noticia que publicó Infobae citando a HealthDay News, respiré aliviada. No solo por la ciencia, sino por todas las familias argentinas que cargan con ese miedo injusto. La noticia es clara: dos importantes revisiones de evidencia concluyeron que no hay evidencias claras que vinculen el uso de acetaminofén (paracetamol) durante el embarazo con problemas del desarrollo como el autismo o el TDAH. O sea, la culpa que siente esa mamá, no tiene sustento científico.
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**La pregunta que todas nos hacemos**
¿Entonces, el paracetamol es seguro? Bueno, acá va mi honestidad de siempre: no soy médica, y no voy a indicar dosis ni tratamientos. Eso lo tiene que decir un profesional de la salud. Pero lo que sí puedo decirte, como psicopedagoga que trabaja todos los días con pibes con TDAH, es que la desinformación mata. Mata la tranquilidad, mata la confianza y nos hace mirar al chico como un ‘daño colateral’ en lugar de verlo como un pibe con potencial.
Estas revisiones, que son de las más importantes que se han hecho, vienen a poner un freno a una ola de pánico que circula en redes. ¿Cuántas veces viste un reel diciendo ‘esto le pasó a mi hijo por esto’? Esa lógica de causa-efecto simple no funciona en neurodesarrollo. El TDAH y el autismo son condiciones complejas, con muchísimos factores en juego. Reducirlo a ‘tomaste un analgésico’ es un error enorme.
Y ojo, no estoy diciendo que las embarazadas tomen cualquier cosa sin consultar. Eso jamás. Pero sí estoy diciendo que si tomaste paracetamol en algún momento de tu embarazo, y tu hijo tiene un diagnóstico de TDAH o autismo, no es tu culpa. No lo es. La ciencia, esta vez, te da un respiro. Y a mí, como profesional, me da una herramienta para sacarles esa mochila de culpa a las familias que atiendo.
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**La guía práctica: qué hacer con esta información (y con el diagnóstico)**
Mirá, esta noticia no es solo para embarazadas. Es para todos los que estamos en la trinchera de la crianza y la escuela. Porque si el miedo al paracetamol era una distracción, ahora tenemos que volver a mirar lo importante: el acompañamiento diario. Acá van cinco pasos concretos, desde mi mirada de psicopedagoga, para aplicar esta semana:
**1. Revisá tus fuentes antes de asustarte.**
Si leés algo en un grupo de WhatsApp o en una red social que te genera culpa o miedo, frená. Buscá si esa información está respaldada por una revisión grande, como la que informa Infobae. Si no la encontrás, probablemente sea un rumor. No le des entidad a un mensaje reenviado.
**2. Separar el diagnóstico de la persona.**
Que un chico tenga TDAH no significa que esté ‘roto’. Significa que su cerebro funciona distinto. Y acá va mi frase de cabecera: ¿Y si el problema no es el chico? A veces el problema es un aula que no lo deja moverse, una tarea que no lo desafía o una casa donde se le exige estar quieto todo el tiempo. Antes de pedirle que cambie, mirá qué podemos cambiar del entorno.
**3. Una cosa a la vez.**
Cuando llega un diagnóstico, las familias se abruman con mil recomendaciones. ‘Hacele esto, probá aquello, cambiale la dieta, empezá terapia’. Mi consejo es simple: elegí UNA estrategia y aplicala bien. Por ejemplo, si el problema es la tarea, armá un tablerito visual con los pasos: ‘1. Saco el cuaderno, 2. Leo la consigna, 3. Hago el primer punto’. Eso, que parece básico, funciona mejor que diez teorías guardadas en un cajón.
**4. Hablá con la escuela desde el ‘cómo’, no desde el ‘por qué’.**
No vayas a la reunión con el diagnóstico como una sentencia. Andá con propuestas. ‘Mi hijo necesita moverse cada veinte minutos, ¿podemos probar con que sea el encargado de repartir las fotocopias?’. Eso es mucho más efectivo que discutir sobre etiquetas. La adaptación del aula al chico, no al revés.
**5. Cuidá tu salud mental también.**
Si sos mamá o papá de un pibe con TDAH, tu desgaste es real. Pedir ayuda no es fracasar. Es estrategia. Y si tenés culpa por algo que hiciste o no hiciste en el embarazo, soltala. Esta noticia te está diciendo que esa culpa no tiene base. Ocupá ese espacio mental en algo más útil: en disfrutar a tu hijo.
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**Preguntas de la gente**
¿Puedo tomar paracetamol en el embarazo si tengo fiebre?
Esa consulta es exclusiva para tu médico. Lo que sí te digo es que la fiebre alta no controlada también puede ser un riesgo. No te automediques, pero tampoco sufras en silencio. Consultá siempre con tu obstetra. Él o ella te va a indicar qué es lo mejor para tu caso puntual.
Mi hijo tiene TDAH y yo tomé paracetamol. ¿Le hice un daño?
No. Según estas dos grandes revisiones de evidencia, no hay un vínculo claro entre ese medicamento y el desarrollo de TDAH o autismo. Tu hijo no tiene TDAH por eso. Tiene TDAH porque su cerebro es así, y punto. Dejá de buscar culpables en tu pasado y empezá a trabajar con su presente.
¿Cómo le explico a la maestra que mi hijo no es ‘vago’?
No le expliques con un diagnóstico. Mostrale con hechos. Pedile una reunión y llevá un ejemplo concreto: ‘Mirá, cuando le das la consigna en voz alta, él responde. Cuando es solo lectura, se pierde. ¿Podemos probar a leerle las consignas?’. Eso es más poderoso que cualquier etiqueta. La maestra necesita herramientas, no sentencias.
¿Qué hago si en la escuela me dicen que mi hijo ‘no presta atención’?
Preguntales: ¿en qué momentos sí presta atención? Porque seguro que hay algo que le interesa. Nadie es desatento todo el tiempo. Si te dicen que no presta atención a nada, el problema no es el chico, es la propuesta. Buscá qué lo engancha y usalo como puente para el resto.
¿Las terapias sirven o es al pedo?
Sirven, pero no hacen magia solas. La terapia es un espacio, pero el cambio real se da en el día a día, en casa y en la escuela. Si vas a terapia una hora por semana y en las otras 167 horas se hace lo mismo de siempre, el avance es lento. El trabajo es en equipo: profesional, familia y escuela.
Mi hijo no tiene diagnóstico, pero no para de moverse. ¿Es TDAH?
No te apures a etiquetar. Poner una etiqueta no es lo mismo que entender a un pibe. El TDAH lo diagnostica un neurólogo, psiquiatra o psicólogo. Pero antes de ir a una consulta, fijate si el entorno le está pidiendo algo imposible para su edad. A veces, un nene de seis años no es ‘hiperactivo’, es simplemente un nene de seis años en un aula que no lo deja serlo.
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**Una herramienta para hoy**
Te dejo una técnica que uso siempre con las familias y que podés aplicar esta misma semana. Se llama ‘El semáforo de la tarea’. En una cartulina, dibujá un semáforo grande. En el rojo, escribí ‘PARO, SACO TODO’. En el amarillo, ‘PIENSO QUÉ TENGO QUE HACER’. En el verde, ‘ARRANCO CON EL PRIMER PUNTO’. Pegalo en el escritorio del pibe. Cuando se siente a hacer la tarea, no le digas ‘apurate’ ni ‘concentrate’. Solo decile: ‘¿En qué color estás?’. Ese simple gesto lo saca del bloqueo y lo pone en acción. Es concreto, es visual y funciona. Porque, como decía la seño Marta, el que no encaja en el molde, capaz que el molde está mal. Y nosotros, los adultos, somos los que podemos cambiar el molde.
*Este contenido es informativo y no reemplaza la consulta médica. No se indican dosis ni tratamientos. Ante cualquier duda, consultá a tu médico o profesional de la salud. El TDAH lo diagnostica y trata un profesional (neurólogo, psiquiatra o psicólogo).*
