La mirada de Ana Belén Rossi, psicopedagoga cordobesa
Me acuerdo de Mateo, un pibe de 9 años que pasó todo primer grado sentado en el fondo del aula, mirando por la ventana. La seño decía que “no prestaba atención”, que “se distraía con una mosca”. La familia escuchaba: “es vago, no se esfuerza”. Cuando llegó a mi consultorio, Mateo ya se había convencido de que era un problema. Y no lo era.
Lo que Mateo necesitaba no era un diagnóstico colgado en la pared. Necesitaba que alguien moviera la silla, cambiara la consigna, le diera un rol activo. Cuando la seño empezó a darle responsabilidades concretas —repartir las hojas, anotar en el pizarrón—, algo cambió. El pibe que “no podía” empezó a poder. ¿Y sabés qué? El problema no era Mateo. Era el molde.
Por eso cuando vi esta publicación en Dialnet de la Universidad de La Rioja, me detuve. Porque habla justamente de estrategias institucionales para abordar el TDAH, y eso es exactamente lo que necesitamos en las escuelas argentinas: herramientas concretas, no discursos.
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La pregunta que todos se hacen
¿Qué funciona realmente en el aula con un chico con TDAH? ¿Castigarlo? ¿Sacarle el recreo? ¿Prometerle premios si se porta bien?
La respuesta corta: ninguna de esas. El estudio publicado en Dialnet (podés verlo completo en https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=9481838) señala dos enfoques centrales: la intervención psicopedagógica y la terapia cognitivo-conductual. O sea: adaptar la enseñanza y el apoyo psicológico. No se trata de que el chico se adapte al sistema; se trata de que el sistema se adapte al chico.
Y acá va una advertencia honesta que no viene en los folletos: no existe la estrategia mágica. Lo que funciona con uno puede no funcionar con otro. Pero hay principios que sí son universales, y de eso vamos a hablar hoy.
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Cinco estrategias concretas para el aula (y para casa)
1. Dividí las consignas en pasos chicos
Un chico con TDAH escucha “hacé la tarea” y su cerebro se bloquea. ¿Qué tarea? ¿Por dónde empiezo? ¿Cuánto tengo que hacer? La solución es simple: partí la consigna en tres pasos. “Primero, leé el enunciado. Segundo, subrayá los datos. Tercero, resolvé el punto uno.” Nada más. Una cosa a la vez, que alcanza.
2. El lugar importa más de lo que pensás
Sentar al chico cerca del pizarrón, lejos de la ventana y de la puerta, no es un castigo. Es una estrategia. También funciona darle la posibilidad de moverse: pararse a sacar punta, repartir materiales, borrar el pizarrón. El movimiento no es enemigo de la atención; a veces es el camino para llegar a ella.
3. Visual, visual, visual
Yo vivo con la cartuchera llena de fibrones de colores y armo tableritos visuales para todo. ¿Por qué? Porque el chico con TDAH procesa mucho mejor lo que ve que lo que escucha. Un cuadro con la rutina del día, una lista de chequeo, colores para diferenciar materias. No necesitás ser diseñadora gráfica; necesitás ganas de probar.
4. El refuerzo positivo, pero específico
Olvidate del “muy bien” genérico. Decile: “Me encantó cómo terminaste la primera fila de ejercicios sin levantarte”. Esa precisión le da al chico información sobre qué hizo bien y qué puede repetir. El reto fácil, el “es un vago”, no construye nada. La especificidad, sí.
5. Trabajá en equipo con la familia
La escuela no puede sola. Y la familia tampoco. Cuando docente y familia usan las mismas estrategias —mismos horarios, mismas rutinas, mismas consecuencias— el chico encuentra un mundo predecible. Y eso, para un cerebro que procesa distinto, es un alivio enorme.
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Preguntas de la gente
¿El TDAH es una excusa para no esforzarse?
No. El TDAH es una condición neurobiológica que afecta la atención, la impulsividad y, en algunos casos, la hiperactividad. No es falta de voluntad. Es como pedirle a un miope que vea sin anteojos: puede esforzarse todo lo que quiera, pero no va a ver mejor. La estrategia es darle los anteojos, no retarlo por no ver.
¿Qué hago si la escuela de mi hijo no quiere adaptar las estrategias?
Primero, llevá información concreta, como este estudio de Dialnet, y pedí una reunión con el equipo directivo. En Argentina, la Ley de Educación Nacional y la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad respaldan las adaptaciones. Si no te escuchan, buscá acompañamiento profesional: un psicopedagogo puede mediar y aportar estrategias concretas.
¿La medicación es la única solución?
No. La medicación puede ser parte del tratamiento, pero siempre la indica un médico especialista (neurólogo o psiquiatra). Las estrategias pedagógicas y la terapia cognitivo-conductual son pilares igual de importantes. La medicación sin acompañamiento educativo es como ponerle nafta a un auto sin ruedas.
¿Cómo sé si mi hijo tiene TDAH o es solo inquietud normal?
Esa es una pregunta que solo puede responder un profesional después de una evaluación completa. Lo que sí puedo decirte: si la inquietud o la falta de atención afectan el rendimiento escolar, las relaciones sociales o la autoestima de manera sostenida, vale la pena consultar. No para etiquetar, sino para entender y acompañar mejor.
¿Qué hago con la tarea en casa? Es una batalla todos los días
Bajemos un cambio y vamos por partes. Establecé un horario fijo, con descansos cada 20-30 minutos. Dividí la tarea en bloques y festejá cada bloque terminado. Si la pelea es todos los días, algo hay que cambiar: el horario, el lugar, la cantidad de ejercicios o la forma de presentarlos. ¿Y si el problema no es el chico, sino cómo estamos planteando la tarea?
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Una herramienta para hoy
El semáforo de la autorregulación. Dibujá un semáforo en una hoja y pegalo en el escritorio o en el banco. Verde: “estoy bien, puedo seguir”. Amarillo: “me estoy cansando, necesito un descanso o un cambio”. Rojo: “no puedo más, necesito ayuda ya”. Enseñale al chico a señalarlo cuando no pueda ponerlo en palabras. Es simple, visual y le devuelve el control. Probala esta semana. Después me contás.
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Este contenido es informativo y no reemplaza la consulta médica. El TDAH lo diagnostica y trata un profesional de la salud (neurólogo, psiquiatra o psicólogo). Ante cualquier duda o síntoma, consultá a tu médico.
