OMS: entre el 5 y 7% de los adultos tiene TDAH, pero el 97% no está diagnosticado
Por Ana Belén Rossi, psicopedagoga especializada en TDAH (Córdoba Capital)
La semana pasada, en mi consultorio, entró un pibe de 34 años. Me dijo: ‘Toda mi vida fui el vago de la familia, el que empezaba mil cosas y no terminaba ninguna’. Me mostró su boletín de la primaria: ‘Puede rendir más, pero no se concentra’. Tenía el diagnóstico de TDAH desde hacía tres meses. Se lo dieron a los 33. Y lloró. No de tristeza: de alivio. Porque nadie le había explicado nunca que su cerebro funcionaba distinto, no peor.
Eso que viví con él es exactamente lo que acaba de confirmar la OMS. Según la organización, entre el 5 y el 7% de la población adulta mundial tiene Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad. Pero el 97% de esos adultos no está diagnosticado. Lo publicó COPE (https://www.cope.es/actualidad/salud-bienestar/noticias/problema-ninos-5-y-7-poblacion-adulta-padece-deficit-atencion-e-hiperactividad-20241028_3035964.html) citando a psiquiatras españoles. En Argentina, el panorama es parecido: el infradiagnóstico en adultos es altísimo. Y eso tiene consecuencias concretas: gente que se siente ‘un desastre’, que cambia de trabajo cada seis meses, que abandona tratamientos o que se automedica con cafeína y ansiedad.
Bajemos un cambio y vamos por partes. ¿Por qué pasa esto? Porque durante décadas se pensó que el TDAH era cosa de varones inquietos en la infancia. Si no se te notaba el ‘movimiento’, no existías. Las mujeres, los adultos tranquilos, los que compensaban con esfuerzo extra… quedaron afuera. Y el diagnóstico se convirtió en un privilegio para quienes tenían acceso a un neurólogo o un psiquiatra con formación específica.
Acá va una advertencia honesta que no viene en los folletos: que te digan ‘tenés TDAH’ no te resuelve la vida. El diagnóstico es una brújula, no un mapa. Te orienta, pero el camino lo hacés vos con estrategias concretas. Y eso es lo que me interesa compartir.
Tres pasos directos para empezar hoy
- Observá el patrón, no el momento. No es que ‘hoy no pudo’. Es que ‘siempre le cuesta organizarse cuando hay ruido, hambre o apuro’. Anotá durante una semana qué situaciones se repiten. El entorno dice más que el chico.
- Una cosa a la vez, que alcanza. Si le pedís que ordene la mochila, que haga la tarea y que además se acuerde de llevar la cartuchera, el cerebro colapsa. Elegí UNA consigna. La misma todos los días. Cuando la automatice, sumás la siguiente.
- Cambiá el molde antes de pedirle que cambie él. ¿El problema es que se distrae? Probá con auriculares con música instrumental, un tablerito visual pegado en la pared o tiempos cortos de trabajo (15 minutos, pausa de 5). Ajustá el entorno, no al pibe.
Preguntas de la gente
¿El TDAH se puede diagnosticar en adultos o ya es tarde?
No es tarde. El diagnóstico en adultos es válido y cada vez más frecuente. Se hace con entrevistas clínicas, escalas específicas y, si es posible, información de la infancia (boletines, relatos de familiares). No necesitás tener un estudio de neuroimagen ni un análisis de sangre. Consultá con un neurólogo o psiquiatra con experiencia en TDAH.
Mi hijo tiene 8 años y le cuesta concentrarse. ¿Puede ser TDAH?
Puede ser. Pero antes de pensar en un trastorno, fijate si duerme bien, si come a horarios regulares, si pasa mucho tiempo frente a pantallas. Muchas veces la ‘falta de atención’ es en realidad cansancio o sobreestimulación. Si después de ajustar esas variables sigue costando, consultá con un profesional.
¿La medicación es la única solución?
No. La medicación puede ayudar, pero no es obligatoria ni la única herramienta. Las estrategias conductuales, la organización del entorno, el apoyo psicopedagógico y el acompañamiento emocional son igual de importantes. Cada persona es distinta. Lo que funciona para uno puede no servir para otro.
¿Cómo explico el TDAH en la escuela sin que lo etiqueten?
Hablando de necesidades, no de diagnósticos. Decí: ‘Necesita sentarse adelante’, ‘Rinde mejor con consignas escritas’, ‘Se beneficia de tiempos más cortos’. No hace falta decir ‘tiene TDAH’. Los docentes no son médicos. Pedí ajustes razonables, no lástima ni privilegios.
Mi pareja adulta tiene síntomas pero no quiere consultar. ¿Qué hago?
No lo obligues. Compartile información clara, sin presión. Decile: ‘Leí esto y me acordé de vos. Si querés, te acompaño a averiguar’. Muchos adultos tienen miedo al diagnóstico porque creen que los va a limitar. En realidad, los libera. Pero el proceso es personal. Respetá sus tiempos.
Una herramienta para hoy
Esta semana, probá con el ‘tablero de tres pasos’. Agarrá una hoja A4, dividila en tres columnas: 1) Lo que tengo que hacer, 2) Cómo lo voy a hacer, 3) Qué necesito. Pegala en la heladera o en el escritorio. Cada vez que empiecen una tarea, marquen juntos los tres pasos. No importa si es la tarea del cole o preparar la mochila. El cerebro con TDAH necesita ver el camino completo, no solo el destino. Y si se saltean un paso, no pasa nada. Se vuelve atrás y se retoma. Una cosa a la vez, que alcanza.
Este contenido es informativo y no reemplaza la consulta médica. El TDAH lo diagnostica y trata un profesional (neurólogo, psiquiatra o psicólogo). Ante cualquier duda o síntoma, consultá a tu médico de cabecera.
