🧠 Guías para familias con TDAH · Comunidad gratuita en Telegram  →  @tdahfamilias en Telegram
← Volver a las guías

Transiciones: Por qué apagar la tele cuesta tantas lágrimas y cómo anticiparlo sin llegar al drama.

21/08/2026 · 10 min de lectura

Transiciones: Por qué apagar la tele cuesta tantas lágrimas y cómo anticiparlo sin llegar al drama.

Mi cuaderno de fichas, otra vez

Les voy a contar algo que me pasó la semana pasada, mientras tomaba mate en mi escritorio de Córdoba capital, con la cartuchera de fibrones abierta de par en par (siempre la tengo así, no sé trabajar de otra manera).

Estaba armando un tablerito visual para Thiago, un nene de siete años que viene a consulta porque “no se queda quieto ni para respirar”, según palabras textuales de su mamá. Mientras pegaba velcro en las tarjetitas de colores, me llegó la notificación del teléfono: la FDA había aprobado la centanafadina para el TDAH en niños, adolescentes y adultos.

Y pensé en Thiago. Y en la seño Marta, que ya no está pero sigue siendo mi brújula.

Guardo una carpeta suya, de cuando era maestra de tercer grado, con fichas de alumnos que todos llamaban “difíciles” y que ella veía brillantes. Anotaba cosas como “no termina las tareas pero arma castillos con los bloques que dejan los otros chicos” o “se levanta cuarenta veces pero siempre vuelve con una pregunta interesante”. Ella me enseñó a mirar distinto. Su dicho, que repito hasta el cansancio: “El que no encaja en el molde, capaz que el molde está mal”.

Cuando leí la noticia de la FDA, lo primero que pensé fue: ¿qué habría visto ella en esta noticia? ¿Qué les diría a las familias que llegan a mi consultorio con el diagnóstico recién impreso, asustadas, sin saber qué hacer con eso?

Y después pensé en algo más terrenal: acá, en Argentina, esta noticia suena lejana. Pero las noticias viajan rápido, y las familias se ilusionan rápido también. Y ahí es donde yo tengo que poner mi granito de arena, con los pies en la tierra y el corazón en la mano.

La noticia, con datos verificables

Vamos por partes, como siempre digo.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) aprobó la centanafadina para el tratamiento del TDAH en niños, adolescentes y adultos. Esto surge de un programa de desarrollo clínico que incluyó ensayos de fase 3 en pacientes de 4 a 55 años. La solicitud fue presentada en noviembre de 2025 y aceptada para revisión prioritaria en enero de 2026, según informó Medicinotas en su sitio web (https://medicinotas.com/2026/07/25/la-fda-aprueba-centanafadina-para-el-tdah-en-ninos-adolescentes-y-adultos/).

Ojo, no estoy inventando nada. Esos son los datos que da la fuente, y los repito textual porque mi regla de oro es no inventar cifras ni datos. Si quieren leer la nota completa, la encuentran en el link.

Ahora, ¿qué significa esto para una familia argentina? ¿Para una mamá de barrio que llega a mi consultorio con un nene que no para de moverse? ¿Para un papá que escucha “TDAH” y se asusta porque no sabe qué es?

Les voy a ser honesta: esto es una noticia internacional, importante, pero no cambia nada hoy para nosotros. La centanafadina no está disponible en Argentina. No sé cuándo va a estar, y no les voy a prometer nada que no pueda cumplir. Lo que sí sé es que estas aprobaciones internacionales suelen anticipar debates sobre acceso y regulación en nuestro país. Y esos debates son necesarios.

Pero mientras tanto, hay algo que sí podemos hacer: entender qué es el TDAH, cómo acompañar a los pibes que lo tienen, y dejar de llamarlos “vagos”.

La pregunta que todos se hacen

¿Por qué mi hijo no se queda quieto? ¿Por qué no presta atención? ¿Por qué parece que no le importa nada?

Mirá, te voy a responder con una honestidad que no viene en los folletos: el TDAH es un trastorno del neurodesarrollo, no es falta de voluntad ni mala crianza. No es que el chico “no quiera” prestar atención; es que su cerebro procesa la información de otra manera. Y eso no se arregla con retos ni con castigos.

Pero acá viene la parte que a mí me interesa: antes de pedirle al chico que cambie, mirá qué podemos cambiar del entorno. Porque una estrategia simple aplicada gana a un diagnóstico perfecto guardado en un cajón.

Y no, no estoy diciendo que la medicación no sirva. Estoy diciendo que la medicación, cuando hace falta, es una herramienta más. No es la única. Y no es para todos.

La guía práctica: 8 pasos para acompañar a un pibe con TDAH (y no morir en el intento)

1. Bajemos un cambio y vamos por partes

El TDAH no se “cura”. Se acompaña. Y la primera estrategia es entender que el chico no te está haciendo la vida imposible a propósito. Su cerebro funciona distinto. Una vez que internalizás eso, todo cambia.

2. Rutinas visuales, tu mejor amiga

Yo soy fanática de los tableritos visuales. Los armo para todo: para la mañana, para la noche, para las tareas. ¿Por qué funcionan? Porque el chico con TDAH vive en el presente. No tiene noción del tiempo como nosotros. Si le decís “apurate”, no sabe qué significa. Pero si le mostrás una secuencia de dibujos (levantarse, lavarse los dientes, vestirse, desayunar), sabe qué viene después.

3. Dividí las tareas en pasos chiquitos

“Ordená tu habitación” es una orden imposible para un chico con TDAH. Son demasiadas cosas juntas. Pero “poné los juguetes en la caja roja” es algo que puede hacer. Una cosa a la vez, que alcanza.

4. El elogio específico, no el genérico

No digas “muy bien” a secas. Decí “me encantó cómo guardaste los lápices sin que te lo pidiera dos veces”. El elogio específico refuerza la conducta. El genérico se pierde en el ruido.

5. Anticipá las transiciones

Este es un punto que me toca de cerca, porque es el que más lágrimas genera en casa. A ningún pibe le gusta que le corten el juego de golpe. Pero a un pibe con TDAH, menos. ¿La solución? Avisar antes. “En diez minutos apagamos la tele”. “En cinco minutos nos vamos”. Y después cumplir. Sin vueltas.

6. El entorno, no el chico

¿El nene se distrae con la ventana? Corré el escritorio. ¿Se para cada cinco minutos? Ponele un almohadón con textura en la silla para que se mueva sin levantarse. ¿Se pierde en las consignas? Escribile los pasos en un papelito. El problema no es el chico. El problema es el entorno que no está adaptado.

7. Trabajá con la escuela, no contra la escuela

Yo sé que a veces da bronca. Que la seño dice “no presta atención” y el nene en casa es un genio. Pero pelearse con la escuela no ayuda a nadie. Pedí una reunión, llevá tus estrategias, ofrecete a trabajar en equipo. La adaptación del aula al chico es posible, pero hay que pedirla.

8. Cuidate vos también

Esto no es un lujo, es una necesidad. Un pibe con TDAH agota. Necesitás momentos para vos, para respirar, para no explotar. No sos mala madre ni mal padre por necesitar una pausa. Sos humano.

Preguntas de la gente

¿La centanafadina va a estar disponible en Argentina?

No lo sé. La aprobación de la FDA es un paso importante, pero la disponibilidad en nuestro país depende de la ANMAT y de los laboratorios que quieran traerla. Eso lleva tiempo. Mientras tanto, lo que sí podemos hacer es informarnos y preparar el terreno para que, cuando llegue (si llega), sepamos qué preguntar y qué esperar.

¿Mi hijo con TDAH necesita medicación?

Eso lo decide un profesional de la salud, no yo. El TDAH lo diagnostica y trata un neurólogo, psiquiatra o psicólogo. La medicación es una herramienta, no la única. Hay muchas estrategias no farmacológicas que funcionan muy bien. Lo importante es que un profesional evalúe cada caso particular.

¿Cómo hago para que mi hijo haga la tarea sin que terminemos peleando?

Primero, fijate si el momento del día es el adecuado. Después de la escuela, el pibe está agotado. Capaz que es mejor hacer la tarea después de merendar y jugar un rato. Segundo, dividí la tarea en bloques de quince minutos con descansos cortos en el medio. Y tercero, festejá cada bloque terminado. No con premios materiales, sino con elogios específicos.

¿El TDAH es hereditario?

Sí, hay un componente genético importante. No es raro que un papá o una mamá se den cuenta de que “ellos también eran así” cuando les diagnostican a sus hijos. Y eso puede ser una oportunidad: si vos también tenés dificultades con la atención, podés buscar ayuda para vos también.

¿Por qué mi hijo se pone tan agresivo cuando le saco el celular?

Porque para él, el celular no es un objeto: es un mundo. Y sacarle el celular de golpe es como sacarlo a él de ese mundo sin aviso. La solución es anticipar: “En diez minutos se termina el juego”. Y después cumplir. También ayuda tener alternativas: ¿qué va a hacer después? Si no hay plan, la frustración es mayor.

¿Qué hago si la escuela me dice que mi hijo es un vago?

Primero, respirá. Después, pedí una reunión con la seño y llevá información sobre el TDAH. Explicá que no es falta de voluntad, que es una condición del neurodesarrollo. Y proponé estrategias concretas: sentarlo adelante, dividir las consignas, usar refuerzos positivos. Si la escuela no colabora, buscá ayuda profesional para que te acompañe en el proceso.

Mi cierre con mi sello

Mirá, yo no tengo todas las respuestas. Nadie las tiene. Pero tengo una certeza que me acompaña desde que era chica y veía a la seño Marta llenar sus fichas con anotaciones que nadie más veía: no hay chico vago. Hay chico aburrido, angustiado o mal acompañado.

La noticia de la FDA sobre la centanafadina es importante. Pero no te olvides de lo esencial: el TDAH no define a tu hijo. Es una parte de él, no todo él. Y con las herramientas adecuadas, con el entorno adaptado, con el acompañamiento justo, tu hijo puede brillar.

¿Y si el problema no es el chico? ¿Y si el problema es que le estamos pidiendo que encaje en un molde que no está hecho para él? Capaz que, como decía la seño Marta, el molde está mal.

Una herramienta para hoy

Esta semana, probá esto: armá un tablerito visual con las tres cosas que más le cuestan a tu hijo (por ejemplo, lavarse los dientes, ponerse el pijama y guardar los juguetes). Dibujalas o imprimí imágenes simples. Pegalas en la pared de su habitación, a la altura de sus ojos. Y cada vez que complete una, que la marque con una fibra o un imán.

No hace falta que sea perfecto. No hace falta que funcione el primer día. Pero te apuesto a que, con paciencia y constancia, vas a ver un cambio. Porque una estrategia simple aplicada gana a un diagnóstico perfecto guardado en un cajón.

Y si un día no funciona, no pasa nada. Bajamos un cambio y vamos por partes. Siempre se puede empezar de nuevo.

Este contenido es informativo y NO reemplaza la consulta médica. No indiques dosis ni tratamientos. Ante cualquier duda o síntoma, la persona debe consultar a su médico o profesional de la salud. El TDAH lo diagnostica y trata un profesional (neurólogo, psiquiatra o psicólogo); no sugieras diagnósticos.

Ana Belén Rossi
Escrito por Ana Belén Rossi

Trabajo hace años acompañando a chicos con TDAH en la escuela y en casa. Comparto estrategias concretas para aplicar hoy. Voz editorial de TDAH Familias, con asistencia de IA. Contenido informativo, no reemplaza la consulta profesional.

Red de Comunidades

Explorá toda nuestra comunidad

Contenido gratuito sobre salud, hogar, tecnología y más

PredictorIA 🧠TDAH Familias 👶Bebés Familias 🐾MascotasIA 🎗️Hemofilia 🕯️Velas de Lucro ☀️Energía Solar 🌱AquaRaíz 🖨️PuntoMaker 🎙️Setup Creadores