El domingo a la tarde no es el enemigo: cómo bajar la ansiedad anticipatoria en chicos con TDAH
Por Ana Belén Rossi, psicopedagoga cordobesa
Me acuerdo de Tomás, un pibe de 11 años que los domingos a las seis de la tarde ya estaba con el estómago revuelto. La mamá me decía: ‘No entiendo, si le encanta la escuela, pero se pone así’. Lo que pasaba no era la escuela: era el cambio. La transición del finde al lunes, que para un chico con TDAH es como pasar de una pileta a un desierto sin aviso. Le armamos un tablerito visual con los pasos del domingo a la noche: merienda, baño, mochila, pijama, cuento. Nada más. La primera semana funcionó. La segunda, también. La mamá me dijo: ‘Parece magia’. No, es previsibilidad. El que no encaja en el molde, capaz que el molde está mal.
La pregunta que todos se hacen es: ¿cómo evito que mi hijo se angustie antes de arrancar la semana? Y la respuesta no es ‘relajate’ ni ‘no le des importancia’. La respuesta es más simple y más difícil a la vez: anticipale el guión. El chico con TDAH vive en un mundo donde todo llega de golpe. Si vos le contás lo que viene, le estás prestando un mapa. Una cosa a la vez, que alcanza.
Ahora, una advertencia que no viene en los folletos: la ansiedad anticipatoria no se va del todo. No le prometas que el domingo va a ser un día feliz. Prometele que va a ser un día previsible. Eso, para un pibe con TDAH, es más valioso que la felicidad.
3 pasos directos para el domingo a la tarde
- Hacé un ‘plan de aterrizaje’ visual. Dibujá o escribí en un papel los momentos clave desde las 17 hasta que se duerme. Pegalo en la heladera. Que el chico lo vea y lo toque. No importa si es feo, importa que esté.
- Dejá un espacio de ‘no hacer nada’. Entre la merienda y la mochila, poné 20 minutos sin pantallas, sin tareas, sin exigencias. Que sea un momento de pausa. El aburrimiento no es el enemigo; la sobreestimulación sí.
- Validá la emoción sin resolverla. Decile: ‘Veo que estás nervioso. Está bien. Vamos a hacer esto juntos y después vemos’. No le digas ‘no te preocupes’. Preocuparse es parte del proceso. Acompañalo, no lo silencies.
¿Es normal que mi hijo se ponga irritable los domingos?
Sí, es esperable. La irritabilidad es una forma de expresar ansiedad. No lo tomes como un capricho. Bajemos un cambio y vamos por partes: primero, identificá el momento exacto donde arranca el malestar. Ahí ponés la estrategia.
¿Cuánto tiempo antes hay que empezar a preparar el lunes?
Con 24 horas alcanza. El domingo a la mañana, no antes. Si arrancás el sábado, el chico se angustia dos días. Una cosa a la vez.
¿Sirve hablar del lunes el viernes?
No. El viernes es para cerrar la semana, no para abrir la siguiente. Dejá el lunes para el domingo. Cada cosa en su tiempo.
Mi hijo no se angustia, pero se duerme tarde los domingos. ¿Es lo mismo?
Puede ser una forma de evitar el momento de acostarse, que es otra transición. Probá adelantar el ‘plan de aterrizaje’ media hora y fijate si cambia algo. ¿Y si el problema no es el chico, sino el horario?
¿Y si el lunes a la mañana se niega a ir a la escuela?
Ahí ya no es ansiedad anticipatoria, es otra cosa. Consultá con un profesional. El TDAH lo diagnostica y trata un neurólogo, psiquiatra o psicólogo. No saques conclusiones apresuradas.
Una herramienta para hoy
Esta semana, probá esto: el domingo a las 17, sentate cinco minutos con tu hijo y preguntale: ‘¿Qué es lo primero que querés hacer mañana en la escuela?’. Que te cuente algo concreto, aunque sea ‘ver a mi amigo en el recreo’. Eso le da un ancla positiva. No necesitás más. Una estrategia simple aplicada gana a un diagnóstico perfecto guardado en un cajón.
Este contenido es informativo y no reemplaza la consulta médica. Ante cualquier duda o síntoma, consultá a tu médico o profesional de la salud.
Fuente consultada: Revista Vertex, ‘Primer Consenso Argentino sobre el manejo del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad en adultos’ (Segunda Parte). Disponible en https://revistavertex.com.ar/ojs/index.php/vertex/article/view/802
