Por Ana Belén Rossi, psicopedagoga
Mi experiencia con Mateo
Me acuerdo de Mateo, un pibe de segundo grado que no podía quedarse quieto ni diez minutos. La seño me decía: “Es un caso perdido, no atiende, molesta, no rinde”. Lo derivaron a mí porque “tenía un problema de conducta”. Cuando lo conocí, lo primero que noté fue que no era un chico vago. Era un chico que se aburría, que necesitaba moverse para pensar, que se frustraba porque no entendía por qué todos lo retaban.
Le armamos un tablerito visual con sus rutinas, le pusimos un lugar en el aula donde podía pararse sin molestar a nadie, y le dimos consignas cortas, una a la vez. En tres semanas, la seño me dijo: “No sé qué le hiciste, pero cambió”. No le hice nada mágico. Le cambié el entorno. Y eso es justamente lo que esta guía del Ministerio de Salud de Tucumán viene a recordar.
¿Qué es el TDAH y por qué importa el diagnóstico temprano?
La pregunta que todos se hacen: ¿mi hijo tiene TDAH o es que está aburrido? Y la respuesta honesta es: no lo sabés hasta que un profesional lo evalúa. Lo que sí sabemos es que el diagnóstico temprano cambia la historia. No para etiquetar, sino para entender.
El Ministerio de Salud de Tucumán publicó el 13 de julio una nota oficial que explica qué es el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad y por qué es clave detectarlo a tiempo. La encontrás acá: https://msptucuman.gov.ar/trastorno-de-deficit-de-atencion-e-hiperactividad-la-importancia-de-saber-que-es-y-su-diagnostico/
Lo valioso de esta guía es que no está escrita para médicos. Está pensada para familias y docentes, que son los que están en la trinchera todos los días. Los que ven al pibe que no puede quedarse sentado, a la nena que pierde la mochila tres veces por semana, al adolescente que deja todo para último momento y después se angustia.
Pero ojo, una advertencia que no viene en los folletos: el TDAH no se diagnostica mirando una lista de síntomas en internet. Lo diagnostica un neurólogo, un psiquiatra o un psicólogo, después de una evaluación completa. Y no es una sentencia. Es un punto de partida.
Cinco pasos para acompañar a un chico con TDAH (o con sospecha de tenerlo)
1. Observá sin juzgar
Antes de retar, mirá. ¿En qué momentos el chico se concentra mejor? ¿Qué lo dispersa? ¿Cuándo aparecen las crisis? Anotá todo durante una semana. Ese registro es oro puro para el profesional que haga la evaluación.
2. Consultá a un profesional
Si ves que la situación se repite en distintos ámbitos (casa, escuela, cumpleaños), si afecta el aprendizaje o las relaciones, consultá. No esperes a que “se le pase”. Cuanto antes se interviene, mejor pronóstico.
3. Adaptá el entorno
¿Y si el problema no es el chico? A veces alcanza con cambiar cosas simples: un lugar en el aula sin estímulos visuales al frente, una silla con banda elástica para mover los pies, auriculares para tapar el ruido. En casa, un espacio fijo para hacer la tarea, sin tele ni celulares cerca.
4. Consignas cortas y claras
Nada de “andá a tu pieza, ordená la mochila, lavate los dientes y ponete el pijama”. Eso es una lista de cuatro cosas que se pierden en el camino. Una a la vez: “Andá a tu pieza”. Cuando vuelva: “Ahora la mochila”. Funciona.
5. Celebrá los avances, por chicos que sean
El chico con TDAH escucha “no” y “mal” todo el día. Tu trabajo es ser el que ve lo que sí logró. ¿Se sentó cinco minutos seguidos? Decíselo. ¿Recordó llevar la carpeta? Decíselo. El refuerzo positivo no es un premio, es combustible.
Preguntas que me hacen siempre
¿El TDAH es cosa de chicos o también afecta a adultos?
Afecta a adultos también. Muchos adultos descubren que tienen TDAH cuando llevan a sus hijos a diagnosticar y se reconocen en los síntomas. La guía de Tucumán está pensada para la infancia, pero el trastorno no desaparece con la edad: cambia la forma en que se manifiesta.
¿La medicación es la única solución?
No. La medicación puede ayudar, pero no es la única herramienta. Las estrategias pedagógicas, el acompañamiento emocional y la adaptación del entorno son igual de importantes. Eso lo decide el médico, siempre después de una evaluación completa. No te automediques ni mediques a tu hijo por consejo de un vecino.
¿Cómo sé si mi hijo tiene TDAH o es que está aburrido en la escuela?
Buena pregunta. La diferencia está en la constancia: el TDAH se manifiesta en distintos ámbitos y situaciones, no solo en la escuela. Si el chico se aburre en la escuela pero se concentra horas en la playstation, puede ser aburrimiento. Si le cuesta sostener la atención en todo, incluso en lo que le gusta, ahí hay que prestar atención y consultar.
¿Qué hago si la escuela no quiere adaptarse?
Primero, hablá con el docente y la dirección. Llevá el diagnóstico escrito si lo tenés. Si no hay respuesta, buscá asesoramiento: en Argentina existen normativas que protegen el derecho a la educación inclusiva. No estás solo en esta pelea.
¿El TDAH se cura?
No se cura en el sentido de que desaparece, pero se aprende a convivir con él. Con el acompañamiento adecuado, el chico desarrolla estrategias para funcionar bien. Mi abuela decía: ‘El que no encaja en el molde, capaz que el molde está mal’. A veces el problema no es el chico, sino un sistema que no lo contempla.
¿Puedo hacer algo hoy mismo, sin esperar el diagnóstico?
Sí. Empezá por el registro que te mencioné antes: anotá qué pasa, cuándo, dónde y qué hacés vos en ese momento. Ese cuaderno te va a servir para la consulta y también te va a ayudar a ver patrones que hoy se te escapan.
Lo que nadie te dice del TDAH
Que es agotador. Para el chico, que vive en un mundo que no está hecho para su cerebro. Para la familia, que escucha críticas de todos lados. Para el docente, que tiene treinta pibes en el aula y uno que necesita otra cosa.
Pero también te digo esto: los chicos con TDAH suelen ser creativos, intuitivos, con una energía que, bien canalizada, los lleva lejos. El problema no es el chico. El problema es que le pedimos que se adapte a un molde que no le queda.
Una herramienta para hoy
Esta semana, probá esto: elegí UNA tarea que el chico evite siempre. Puede ser la tarea de matemática, ordenar la mochila, lo que sea. Dividila en tres pasos mínimos. Escribí cada paso en un papelito de color y pegá los tres en la pared, en orden. Cuando termine el primer paso, que lo marque con una fibra. Después el segundo. Después el tercero.
No importa si tarda. Importa que terminó. Y que vos le dijiste: “Mirá, lo lograste”. Eso, repetido muchas veces, cambia la historia.
Este contenido es informativo y no reemplaza la consulta médica. El TDAH lo diagnostica y trata un profesional (neurólogo, psiquiatra o psicólogo). Ante cualquier duda o síntoma, consultá a tu médico o profesional de la salud.
