Por Ana Belén Rossi, psicopedagoga especializada en TDAH (Córdoba)
—
Me acuerdo de la primera vez que una mamá me dijo, con los ojos llenos de lágrimas: “Mi hijo no es vago, pero la escuela me dice que no se concentra, que se para todo el tiempo, que molesta. ¿Qué hago?”. Tenía siete años, un diagnóstico de TDAH recién llegado y una mochila llena de etiquetas que no eran suyas. Esa tarde, en mi consultorio, armamos un tablerito visual con colores para organizar la tarea de la semana. Nada del otro mundo. La mamá me miró como si le hubiera dado un mapa del tesoro. Y en cierto modo, era eso: una herramienta concreta para un problema que parecía gigante.
Esa experiencia me enseñó algo que llevo conmigo todos los días: una estrategia simple aplicada gana a un diagnóstico perfecto guardado en un cajón. Por eso, cuando leo noticias como la que llegó esta semana desde Estados Unidos —donde las autoridades sanitarias retiraron lotes de un medicamento para el TDAH por no cumplir con pruebas de disolución—, pienso en esas familias que confían en un tratamiento, que hacen malabares entre el trabajo, la escuela y las consultas, y que de repente se encuentran con una alerta que les genera más dudas que certezas.
La noticia, publicada por Infobae el 6 de noviembre, informa que los lotes afectados “no cumplen con las pruebas de disolución y podrían alterar la efectividad del medicamento”. O sea, el fármaco no se disuelve como debería en el organismo, lo que significa que el principio activo no se libera de forma correcta. Traducción: el medicamento podría no hacer el efecto esperado. Y eso, para un chico con TDAH que necesita regular su atención y su impulsividad para poder aprender, es un problema serio.
Acá en Argentina, donde el uso de estos medicamentos está regulado por la ANMAT, esta alerta internacional nos sirve como un llamado de atención. No para entrar en pánico, sino para revisar, preguntar y exigir. Muchas familias usan fármacos importados o de fabricación local. Mi recomendación: si tu hijo toma medicación para el TDAH, fijate el lote, consultá con el médico tratante, y no compres ni administres nada sin verificar. Una cosa a la vez, que alcanza.
—
La pregunta que todos se hacen: ¿y ahora qué hacemos?
Cuando una noticia así llega a los grupos de WhatsApp de padres, el primer impulso es el miedo. “¿Le estoy dando algo que no sirve?”, “¿Y si le hace mal?”, “¿Dejo la medicación?”. Entiendo la angustia. Pero acá va mi advertencia honesta, la que no viene en los folletos: no dejes la medicación de un día para el otro sin consultar a un profesional. El TDAH no se trata solo con pastillas, pero la medicación es una pata importante del tratamiento para muchos chicos. Suspenderla sin supervisión puede generar efectos rebote, irritabilidad, problemas de sueño y un descontrol en la atención que después cuesta remontar.
Lo que sí podés hacer es:
- Comunicarte con el médico o la médica que lleva el caso. Ellos tienen la información actualizada sobre los lotes retirados y pueden indicarte si tu hijo está afectado.
- Revisar el envase del medicamento. Buscá el número de lote y la fecha de vencimiento. Si tenés dudas, no lo administres hasta hablar con el profesional.
- No comprar medicamentos por fuera de los canales oficiales. Las farmacias habilitadas y los laboratorios autorizados son los únicos que garantizan trazabilidad.
Y ojo: esto no es solo para quienes usan medicación importada. En Argentina hay producción local de metilfenidato y otros fármacos para TDAH. La alerta internacional nos recuerda que los controles de calidad no son un lujo, son un derecho.
—
Guía práctica: 5 pasos para revisar la medicación sin volverse loco
Desde mi experiencia en el consultorio y en las escuelas, sé que las familias necesitan instrucciones claras, sin vueltas. Acá van:
1. Identificá el medicamento y el lote
Agarrá el envase. Buscá el nombre del fármaco, el laboratorio y el número de lote. Anotalo en un papel o sacale una foto. Eso es lo que vas a necesitar para cualquier consulta.
2. Llamá al médico o a la médica
No mandes un WhatsApp a las once de la noche. Hacelo en horario laboral, con los datos en mano. Preguntá: “Mi hijo tiene este lote, ¿está afectado por el retiro?”. Si no te responden rápido, llamá al laboratorio o a la farmacia donde lo compraste.
3. No compartas ni revendas
Si tenés un medicamento de un lote sospechoso, no lo regales, no lo vendas, no lo tires a la basura. Llevalo a la farmacia para que lo gestionen como corresponde. Los medicamentos no son residuos comunes.
4. Anotá todo
Llevá un registro de los lotes que usó tu hijo, las fechas y las dosis. Esto sirve para cualquier eventualidad y también para que el médico tenga un historial claro.
5. Mantené la calma
El retiro de lotes es una medida de precaución. No significa que todos los medicamentos para TDAH sean peligrosos. Significa que los controles funcionaron y se detectó un problema. Eso es buena noticia, aunque genere ruido.
—
Preguntas de la gente
¿Mi hijo puede dejar la medicación de golpe?
No. Nunca. Suspender un tratamiento para TDAH sin supervisión médica puede generar efectos adversos como irritabilidad, insomnio, ansiedad y problemas de concentración. Si tenés dudas sobre el lote, llamá al médico antes de tomar cualquier decisión.
¿Cómo sé si el medicamento que compré en Argentina está afectado?
Comunicate con el laboratorio fabricante o con la farmacia donde lo adquiriste. También podés consultar en la página de ANMAT, que suele publicar alertas sanitarias. Si el lote no está en la lista de retiro, no hay motivo para preocuparse.
¿Esto significa que los medicamentos para TDAH no son seguros?
No. Significa que un lote específico no pasó las pruebas de calidad. Los medicamentos para TDAH aprobados por ANMAT y otras agencias regulatorias son seguros cuando se usan bajo prescripción médica. Esta alerta es justamente una muestra de que los controles existen y funcionan.
¿Qué hago si mi hijo ya tomó una dosis de un lote retirado?
No entres en pánico. Contactá al médico de inmediato y contale la situación. Él o ella evaluará si es necesario hacer algún control. En general, una dosis de un lote con problemas de disolución no genera un daño agudo, pero sí puede no haber hecho el efecto esperado.
¿Puedo cambiar la medicación por otra sin consultar?
No. Cada medicamento tiene una dosis y un perfil específico para cada persona. Cambiarlo sin supervisión puede ser contraproducente. Si necesitás alternativas, hablalo con el profesional de la salud que trata a tu hijo.
¿Esto afecta a los chicos que toman medicación genérica?
Depende del lote. Los genéricos también pasan por controles de calidad. Si tu hijo toma un genérico, verificá el laboratorio y el lote con la misma atención que con cualquier otra marca.
—
Una herramienta para hoy
Más allá de la alerta, quiero dejarte algo que podés aplicar esta misma semana, en casa o en el aula. Se llama el tablerito de la mañana. Es simple: agarrá una hoja A4 o un cartón, dividilo en tres columnas (ANTES DE SALIR, EN LA ESCUELA, AL VOLVER) y pegá imágenes o dibujos de las rutinas clave. Por ejemplo: desayunar, lavarse los dientes, mochila lista, recreo, tarea, merienda. Usá colores, que a los chicos con TDAH les encanta el contraste. Pegalo en la pared de la cocina o en la puerta de la pieza.
No hace falta que sea perfecto. No hace falta que dure para siempre. Lo importante es que el chico tenga un ancla visual que le recuerde qué viene después, sin que vos tengas que repetirle veinte veces lo mismo. Bajemos un cambio y vamos por partes. Una cosa a la vez, que alcanza.
Y si algo de esta noticia te movió el piso, recordá lo que me enseñó la seño Marta, mi maestra de tercer grado: “El que no encaja en el molde, capaz que el molde está mal”. Antes de pedirle al chico que cambie, mirá qué podemos cambiar del entorno. Ahí está la clave.
—
Este contenido es informativo y no reemplaza la consulta médica. Ante cualquier duda o síntoma, consultá a tu médico o profesional de la salud. El TDAH lo diagnostica y trata un profesional (neurólogo, psiquiatra o psicólogo). No automediques ni suspendas tratamientos sin supervisión.
